Por Valeria Barajas
¿Imaginas un Día de Muertos en pleno verano? En Japón existe una celebración que guarda sorprendentes similitudes con una de las tradiciones más emblemáticas de México; se trata del Festival Bon, una festividad dedicada a honrar a los antepasados y fortalecer los lazos familiares, se celebra durante varios días y es una de las fechas más importantes del calendario japonés.
El origen del Obon se remonta a más de 500 años, ligado a las tradiciones budistas, su nombre proviene de una leyenda sobre un discípulo que logró aliviar el sufrimiento de su madre fallecida mediante ofrendas y actos de gratitud, con el paso del tiempo, esta práctica evolucionó hasta convertirse en una celebración dedicada al recuerdo de los ancestros.
Aunque en ocasiones se le llama “Día del Obon” no se trata de un solo día, el Obon es un periodo festivo que puede celebrarse del 13 al 16 de agosto, sin embargo, algunas regiones conservan las fechas tradicionales basadas en calendarios anteriores y realizan la celebración alrededor del 13 al 16 de julio.
Durante estos días se cree que los espíritus de los antepasados regresan temporalmente al hogar, por lo que las familias visitan los cementerios para limpiar las tumbas, colocan flores, incienso y ofrendas.
También es común instalar pequeños altares familiares donde se colocan fotografías, frutas, dulces y objetos simbólicos para recibir a los espíritus, en algunas regiones se encienden faroles para guiarlos hasta sus hogares y, al finalizar la celebración, estos mismos faroles son colocados en ríos o en el mar para simbolizar su regreso al mundo espiritual.
Además, las danzas tradicionales conocidas como Bon Odori, se hacen presentes en fiestas comunitarias que reúnen a personas de todas las edades bailando alrededor de una torre central al ritmo de música tradicional japonesa.
Las similitudes con el Día de Muertos mexicano son sorprendentes, en ambas culturas existe la creencia de que los difuntos regresan temporalmente para convivir con sus seres queridos.
Algunas diferencias importantes son que mientras el Día de Muertos mexicano destaca por sus colores vibrantes, flores de cempasúchil, calaveras y altares llenos de elementos simbólicos; el Obon tiene un carácter más sereno, familiar, influenciado por las tradiciones budistas.
