Por: Mtra. Miriam Cristina Álvarez Hernández
Docente de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad La Salle Bajío
A descansar al panteón”, dice una frase que en nuestra cultura se escucha comúnmente y que hace alusión a que, mientras estemos vivos, no hay tiempo para tener un momento de pausa.
En una era donde ser multitarea se valora como una habilidad, hemos ido aprendiendo que no es tan eficaz tener la mente sobrecargada de actividades. ¿Qué tanto esta situación nos está llevando al límite?
Recientemente hemos escuchado sobre la importancia de hacer pausas en nuestro día a día pues, en ocasiones, no nos damos cuenta del agotamiento físico o mental que podemos tener debido al estrés y responsabilidades.
Está comprobado que altos niveles de estrés impactan en la salud física y mental de las personas. El cuerpo nos avisa con síntomas físicos que necesita descanso, cada persona puede reconocerlo, quizá con un dolor de cabeza, malestar gástrico, alteraciones en el sueño. Es importante reconocer las señales en nosotros.
Este 15 de agosto Día de la Relajación, resulta muy oportuno para la era en la que vivimos, pues es una invitación a hacer una pausa y reflexionar.
Validar el descanso es un acto de resistencia ante un sistema que valora profundamente la producción, aboga el filósofo contemporáneo Byung-Chul Han en su libro Vida contemplativa; pensar en la calma y la quietud como algo que forma parte de la vida no es un lujo, es una necesidad; una atención mínima a nuestra persona, con la finalidad de desconectar, recargar energías, nutrir el cuerpo y el espíritu con tareas que den sentido o propósito a continuar de una forma resiliente nuestro camino personal.
Actividades físicas, artísticas, contemplativas, espirituales, momentos de silencio, ejercicios de respiración, conectar con la naturaleza, aprender algo nuevo, nutrir redes de apoyo como la familia o las amistades, son ese oasis personal que nos permite reconectar nuevamente con nosotros mismos, algo que en este tiempo se vuelve indispensable de una vida balanceada.
La búsqueda de estos espacios es también un compromiso individual y con nuestra salud en todos los sentidos, procurando el anhelado bienestar integral.
Así que, regálate un momento de relajación, lo necesitas.
