Hace días conocí en el estadio Nou Camp a un nuevo aficiona do del equipo León: K.E. Yano, un japonés de panza verde. Es una nueva especie. Vive en León. Trabaja en una importante empresa del Puerto Interior. Y pasa sus días de descanso en los mismos sitios que todos nosotros, sin perderse un solo partido de futbol del León.
Antier fui al Chilis a un desayuno y a un lado de mí había un japonés, desayunando, mientras revisaba los estados financieros de una empresa.
Ayer tuve una cita y me pidieron reunirnos en el hotel cercano al Consulado Japonés en León, sobre Adolfo López Mateos. Leí también que por primera vez se realizará en León la Convención Nacional Nikkei.
La cultura oriental es parte de nuestras vidas.
Todo lo japonés nos encuentra a nuestro paso, sin buscarlo. Para sorpresa de todos, la selección de Japón jugará su primer partido del Mundial 2026 en Monterrey.
La semana pasada, conocí a un muchacho de Acámbaro que acaba de salir de la universidad y que fue contratado por la Honda de Celaya. El joven estaba afinando los detalles de su viaje a Estados Unidos, en donde recibirá una capacitación para mejorar su desempeño.
Hace días conocí a Los Nipones, un equipo de futbol formado por japoneses que trabajan en las empresas instaladas en Guanajuato y que ya preparan su viaje a Monterrey para echar porras a la selección de Japón en su primer partido del Mundial 2026.
Los japoneses se han incorporado a nuestra sociedad. No sólo es cuestión de convivir con una cultura distinta, sino de conocer nuevos hábitos laborales, tener una capacitación para trabajar bajo estándares altos de calidad y aprender los procesos de producción de alta precisión y orden. La comunidad japonesa nos ha dejado grandes enseñanzas.