POR VALERIA BARAJAS
Yasuaki Yamashita tenía apenas seis años cuando la bomba atómica cayó sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945, a tan solo 2.5 kilómetros del epicentro de la explosión fue testigo de la destrucción de gran parte de la ciudad, cambiando su vida para siempre.

Los sobrevivientes de la bomba atómica, son conocidos como “hibakusha”. Y Yasuaki es uno de ellos. Creció enfrentando las secuelas de la guerra y discriminación, sin saber que décadas después encontraría una segunda oportunidad en México.
Fascinado por la música mexicana que se escuchaba en Japón durante los años cincuenta y sesenta, especialmente los boleros de Los Panchos, decidió estudiar español, fue el conocimiento del idioma el que le abrió una oportunidad inesperada: integrarse a la delegación japonesa que viajó a México para los Juegos Olímpicos de 1968, donde colaboró como traductor y apoyo para atletas y medios de comunicación.

Yamashita encontró en México algo que no esperaba: una sociedad que lo recibió sin prejuicios y donde podía construir una nueva identidad más allá de su condición de sobre viviente de Nagasaki, con el tiempo decidió permanecer en el país y naturalizarse mexicano.
Durante sus primeros años vivió en la Ciudad de México, posteriormente se trasladó a San Miguel de Allende, ciudad que terminaría convirtiéndose en su hogar. Aquí desarrolló su faceta artística a través de la pintura y la cerámica; actividades que se convirtieron en una forma de sanar las heridas emocionales de la guerra.

A lo largo de las últimas décadas ha dedicado gran parte de su vida a compartir su testimonio en universidades, foros internacionales y espacios educativos.

A casi ocho décadas de la tragedia de Nagasaki, Yasuaki Yamashita ha plasmado sus vivencias en publicaciones y proyectos editoriales con el objetivo de preservar la memoria de quienes sobrevivieron al gran desastre nuclear. Su mensaje no busca alimentar el resentimiento ni el miedo, sino recordar las consecuencias humanas de la guerra y la importancia de evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.