Por Valeria Barajas
El fútbol llegó a Japón a finales del siglo XIX, introducido por profesores y marinos británicos durante la era Meiji, un periodo de apertura y modernización del país. En sus primeros años, este deporte se practicaba principalmente en escuelas y universidades.
Durante décadas, el béisbol dominó el gusto deportivo nacional, mientras el fútbol avanzaba lentamente de manera amateur. En 1921 se fundó la Asociación Japonesa de Fútbol, marcando el inicio formal del futbol.

Con la creación de la J.League en 1993, el fútbol japonés vivió una auténtica revolución. Con clubes profesionales, inversión privada y estadios modernos, la liga no solo elevó el nivel competitivo, también acercó el deporte a millones de aficionados.
Desde entonces, la se lección nacional, conocida como los “Samurai Azules”, se convirtió en protagonista constante del fútbol asiático.
Japón clasificó por primera vez a una Copa del Mundo en Copa Mundial de la FIFA Francia 1998, y desde entonces ha participado de forma continua.
Japón ha exportado talento a las mejores ligas europeas con nombres como Hidetoshi Nakata, Keisuke Honda, Shinji Kagawa y Takefusa Kubo, consolidando el prestigio internacional del fútbol japonés.
La organización conjunta de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002 fue otro momento histórico, al convertirse en el primer Mundial celebrado en Asia.
Hoy, el fútbol en Japón representa mucho más que un deporte: es símbolo de constancia, planeación y trabajo en equipo.

LA HISTORIA DEL FUTBOL EN JAPÓN
- 1873 Llega el futbol a Japón
- 1921 Se funda al Asociación Japonesa del Futbol
- 1993 Nace la Liga Japonesa
- 1998 clasificación al primer mundial realizado en Francia
- 2002 Japón fue coorganizador del mundial de Corea
- 2026 Mundial México USA-Canadá, Japón juega el primer partido en Monterrey, México

Un punto clave fue la popularidad que adquirió la serie de Super Campeones (Captain Tsubasa), logrando transmitir un enfoque aspiracional en la comunidad del occidente que ayudó al fortalecimiento de los equipos, quienes dejaron de pertenecer a las empresas para representar a ciudades y estados.
